(Publicado en "Excélsior," el día 9 de abril de 2008)
Armando Román Zozaya
El día de hoy, querido amigo lector, haré algo poco común para un editorialista: dejaré de lado la política y la economía para tratar un tema que, si bien es cierto que no es tan importante como la elección del PRD o el recién anunciado programa de política social “Vivir Mejor,” sí constituye parte fundamental de la vida de nuestro país: el fútbol. En concreto, hablaré de uno de los equipos más importantes de la liga mexicana: el América.
Quiero dejar claro que me gusta el fútbol, que soy aficionado de toda la vida, que lo he practicado desde siempre y que mi equipo es, precisamente, las Águilas del América. Soy americanista porque, desde que me acuerdo, mi familia lo es. Se dirá que soy un borrego, pero, ¿quién decide racionalmente a qué equipo seguir? Asimismo, ¿cuántas personas no odian al América nada más porque otros millones de individuos también lo hacen? En esto del fútbol, las más de las veces, la racionalidad sale sobrando.
Ahora bien, como es bien sabido en el medio, la actual temporada ha sido la peor en la historia del Club América: el equipo nunca había estado en el último lugar de la tabla general por tanto tiempo. De hecho, el América es un equipo importante y, si bien es verdad que no gana el campeonato tan seguido como su nómina y su infraestructura lo exigen, también lo es que incluso sus detractores consideran que se trata de un actor relevante que debe estar siempre en los primeros planos (y usualmente lo está). Por eso, duele, y mucho, lo que está ocurriendo.
Duele, sí, pero no sorprende: está claro que, en los últimos años, la directiva del equipo no ha funcionado. Esto conlleva, necesariamente, que al dueño del mismo, quien lo es también de una importante televisora, o no le importa lo que está ocurriendo, o sí le importa pero no sabe qué hacer, o sí le importa pero lo que ha hecho para remediarlo no ha servido. Y es que si el presidente del Club no está rindiendo, el propietario tendría que tomar cartas en el asunto; si no las toma –como todo indica que ha venido sucediendo– entonces él es el responsable último de lo que está pasando.
En todo caso, lo que es evidente es que, como ya decía, quienes están a cargo del América han hecho mal las cosas: ¿por qué removieron de la dirección técnica a Daniel “Ruso” Brailovsky para poner en su lugar a un técnico que llevaba 14 partidos de liga seguidos sin ganar? ¿Por qué tardaron tanto en contratar a alguien que supliera al lesionado “Pocho” Insúa? ¿Por qué contratan “refuerzos” cuyo nivel es lamentable y/o, incluso, no están en condiciones físicas óptimas? ¿Por qué permiten que ciertos jugadores que dejan mucho que desear sigan siendo parte del Club? ¿Por qué, y esto es realmente absurdo, han corrido o dejado ir a jugadores que se cansaron de demostrar que ellos sí rinden, que sí se ponen la camiseta y que sí entienden para qué se les paga como, por ejemplo, “Gansito” Padilla, Kléber y “Piojo” López?
No todo es responsabilidad de los dirigentes, por supuesto: varios de los miembros del equipo no tienen lo que se requiere ya no digamos para jugar en un Club importante sino para estar en la primera división. Por ejemplo, ¿alguien podría enseñarle al “Gringo” Castro cómo se pasa el balón? (Es que nada más lo patea; no lo pasa). ¿Alguien podría explicarle a los defensas cómo marcar a los delanteros contrarios? Pero aquí volvemos al origen del problema: si no hay buenos jugadores, los directivos tienen la responsabilidad de solventar la situación: hay que saber contratar y, especialmente, desarrollar cuadros propios, cosas que antes se hacían bien pero ahora no.
Para quienes queremos al equipo es en verdad triste, pues, lo que pasa en América. Para quienes lo detestan seguramente que no, pero incluso ellos no negarán que, sin un buen América, la liga pierde sabor. Es más, si las Águilas no vuelan, el fútbol mexicano sale perdiendo. Así, esperemos que, para la temporada que viene, el dueño del Club ya ponga orden. Mientras tanto, y por siempre, ¡arriba el América!
miércoles, abril 09, 2008
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1 comentarios:
El mejor comentario de su carrera, de aqui para arriba.
Es preferible no desperdiciar su talento en en temas como política o economía.
...Aunque en el fondo es americanista y se comprende.
Por cierto, como quedaron el partido pasado?
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