miércoles, abril 23, 2008

"La democracia no es consenso"

Armando Román Zozaya

(Publicado en "Excélsior," el 23 de abril de 2008)

Los perredistas sostienen que no aceptarán una reforma a PEMEX en la que ellos no estén de acuerdo. De hecho, se declaran dispuestos a lo que sea –sus acciones los respaldan– con tal de evitar el “mayoriteo” del PRI y del PAN. Asimismo, argumentan que urge un debate largo e incluyente, el cual debe resultar en cambios a PEMEX que tengan en cuenta los puntos de vista de todo aquel que desee opinar.

Esta actitud del PRD deja claro, por si hiciera falta, que estamos hablando de un partido francamente antidemocrático: el perredismo no sabe lo que es la democracia; si lo sabe, opta por no comportarse democráticamente. Y es que una de las reglas básicas de la democracia es que la mayoría gobierna. Obviamente, esto no significa que ésta pueda hacer lo que quiera: en todo momento, debe respetar los derechos fundamentales de la minoría. Pero más allá de eso, no tiene por qué hacer lo que ésta exija.

En concreto, la democracia no es consenso. De hecho, se trata de un sistema de gobierno que permite que, en ausencia de aquél, las controversias se resuelvan pacíficamente, sin que las minorías vean agraviados sus derechos y libertades primordiales. Por eso, y por cierto, la democracia es el menos malo de los regímenes políticos: en todos los demás, la falta de consenso suele terminar en encarcelamientos injustos, censura, desapariciones, etcétera.

El debate es, por supuesto, parte fundamental de la democracia. Pero, incluso si después de un amplio intercambio de ideas, quien tiene la mayoría toma una decisión contraria a los intereses de la minoría, ésta tiene que acatarla (a menos, insistamos, de que dicha decisión violente alguno de sus derechos fundamentales, en cuyo caso, la minoría tendrá la razón pues la mayoría no está siendo democrática). Lo anterior no conlleva que la minoría no pueda quejarse, reclamar, recurrir a las instancias legales que puedan ayudarle en su lucha contra la decisión que no respalda, etcétera. No obstante, si los recursos que la ley provee se agotan y la mayoría logra sostener su decisión, la minoría está obligada a respetarla. Si se rehúsa a ello, o inclusive llega al punto de evitar que la decisión en sí sea tomada, no sólo no es democrática sino que se le puede acusar de rebelión.

El PRD, como decíamos, no parece entender lo anterior o, si lo entiende, sólo se compromete con ello cuando le conviene. Consideramos que lo que ocurre es lo segundo pues, por ejemplo, en la Ciudad de México, donde los perredistas son mayoría, han aprobado varias leyes muy polémicas, las cuales, incluso, son consideradas como nefastas por algunas minorías. Pero nefastas o no, resulta que el PRD tiene la facultad de implementarlas: para eso es mayoría.

¿La despenalización del aborto en el D.F. fue producto de un “mayoriteo” del PRD? ¿La ley de protección de los no fumadores también? No. Lo que sucedió es que los perredistas controlan la Asamblea Legislativa y, por lo tanto, aprobaron las leyes en cuestión –con toda justicia y con todas las de la ley– a pesar de que hay grupos que se les oponen vehementemente. Y sí, estos grupos se quejaron –en los medios, en la Asamblea misma, en las calles, etcétera–. Y sí también, el PRD los escuchó. Pero luego los ignoró, es decir, no tomó en cuenta sus reclamos. ¿Por qué? Porque la democracia no es consenso.

Amigo lector, imagínese Usted los alaridos del PRD si PROVIDA hubiera enviado un ejército de Cristeritas a rodear la Asamblea Legislativa para evitar la aprobación de la despenalización del aborto. O si, con relación a esta misma medida, diputados del PAN hubieran clausurado la tribuna de dicha Asamblea para evitar que el PRD “mayoriteara”. ¿Qué habrían dicho ciertos periódicos, ciertos periodistas y, por supuesto, los perredistas mismos? Por lo menos, seguro que habrían acusado a PROVIDA de fascista. Igualmente, habrían dicho que el PAN no entiende que, en el D.F., no es la mayoría. Claro, también habrían argumentado que, como ya comentamos, la democracia no es consenso.

3 comentarios:

Reva Doiss dijo...

Se lució con éste, señor

Armando Román Zozaya dijo...

Gracias por la visita y por el comentario, Ricardo. Una pregunta respecto a éste: ¿fue sarcástico?

Saludos,

Aida dijo...

Estoy de acuerdo. Me sacan de quicio los abusos del PRD porque además vienen acompañados de baños de pureza. El problema es ¿cómo ponerle un alto a esto? Creo que el gobierno tiene miedo de meter la fuerza para evitar los abusos de este partido ya que sería llamado represor y abusivo...