lunes, noviembre 17, 2008

"Crisis económica: lo que faltaba"

(Publicado en "Excélsior," el día 8 de octubre de 2008)

Armando Román Zozaya

En esta ocasión no fue nuestra culpa totalmente, no obstante, pronto sufriremos problemas económicos más profundos que los que encaramos al día de hoy. Y es que si bien es cierto que la economía mexicana no crece tan rápido como debería, que el subempleo prevalece, que la desigualdad del ingreso no pude ser soslayada y que millones de nuestros compatriotas “viven” con muy poco, también lo es que, en los últimos años, ha habido estabilidad en términos de inflación, tipo de cambio, desempleo y tasas de interés, cuestión que ha significado que, entre otras cosas, cada vez más mexicanos han logrado hacerse de “una casita” y/o “un cochecito” y/o una tarjeta de crédito.

Pero resulta que las dificultades económicas que el mundo está sufriendo nos afectarán. Como decíamos, dichos problemas no son nuestra culpa, pero, si consideramos que no hemos concretado las reformas que nos hacen falta –energética, laboral, educativa y fiscal– y que muchas familias mexicanas sobreviven gracias a las remesas que reciben de Estados Unidos (las cuales ya han comenzado a reducirse) porque aquí en México no encuentran empleos dignos –cuestiones ambas, es decir, dependencia de remesas y ausencia de reformas, que sí son nuestra responsabilidad–, el escenario es nebuloso: nuestra economía no está en condiciones de enfrentar lo mejor posible el huracán que se avecina (cosa que sí es, digámoslo explícitamente, nuestra culpa).

¿Qué va a ocurrir? Por las siguientes razones, el desempleo aumentará: 1) nuestras empresas exportarán menos y, en paralelo, les será muy difícil tener acceso a crédito; 2) el gobierno gastará menos, lo que reducirá la actividad económica, y 3) los bancos e instituciones de crédito van a prestar muy poco –no sólo a empresarios, como ya sugeríamos, sino al público en general–, lo que debilitará el consumo y la inversión. Evidentemente, el aumento en el desempleo significa que habrá quienes no podrán pagar sus tarjetas de crédito, su “casita” y/o “cochecito,” situación que, además de dificultarle la vida a esas personas, pude provocar una crisis financiera, la cual, a su vez, profundizaría la que la economía real ya estará experimentando.

Aunado a lo anterior, recibiremos menos divisas porque, además de que habrá menos remesas, vendrán menos turistas. Asimismo, y esto explica por qué el gobierno tendrá que gastar menos, al caer la actividad económica se reducirán los ingresos tributarios. En la misma línea, la autoridad obtendrá menos recursos por la vía petrolera pues el precio del crudo se reducirá a medida que la economía mundial se desacelere. Por si eso fuera poco, habrá empresas que aumentarán precios con el fin de intentar minimizar sus previsibles pérdidas y, en paralelo, dada la depreciación del peso, las importaciones se encarecerán. Resultado: la inflación se intensificará.

Todo esto constituye pésimas noticias: en pocas palabras, nuestra calidad de vida disminuirá. Para algunos afortunados, esto significa que ya no comerán tan seguido en restaurantes más o menos lujosos y/o que, en enero, los Reyes Magos no serán muy generosos. Sin embargo, para muchos otros, se traducirá en hacer sacrificios enormes para pagar la renta, comer decentemente, cubrir los gastos médicos que sean necesarios, etcétera. Y para millones de individuos, nos referimos a quienes viven con menos de un dólar al día, la crisis puede resultar fatal.

Lo peor: mientras los problemas económicos se profundizan, nuestros maestros no quieren dar clases, nuestras autoridades insisten en que la economía está “blindada,” nuestros políticos desean despedir a los Consejeros del IFE que ellos mismos acaban de nombrar, la inseguridad continúa y un muchacho evidencia la integridad y coherencia de nuestra juventud al gritarle “espurio” al presidente al mismo tiempo que le acepta un premio por 130,000 pesos: no cabe duda, una crisis económica es lo único que nos faltaba.

Amigo lector, ahorre, sea prudente con su tarjeta de crédito y cuide su empleo: la situación pinta muy mal.