(Publicado en "Excélsior," el día 19 de noviembre de 2008)
Armando Román Zozaya
Hace unos días, el Tribunal Electoral dictaminó que Jesús Ortega Martínez ganó las elecciones internas del Partido de la Revolución Democrática: Ortega presidirá el PRD. A nuestro parecer, una presidencia de Jesús Ortega es lo mejor que le puede suceder al perredismo pues todo indica que don Jesús no es un radical. De la mano de lo anterior, a diferencia de López Obrador y los suyos, Ortega y sus “chuchos” son más dados al diálogo y están dispuestos a alcanzar acuerdos con otras fuerzas políticas. Todo esto podría coadyuvar a que el PRD deje de perder votantes y comience a dejar atrás la intolerancia, el mesianismo y la virulencia con los que muchos ciudadanos, con razón, lo asocian.
Se dirá que no, que una presidencia de Ortega no es buena para el PRD porque puede resultar en una fractura del partido. De hecho, ya se escuchan las voces que advierten que un número importante de perredistas, encabezados por Andrés Manuel López Obrador, abandonarán las filas del perredismo. Pero si esto llegara a ocurrir, la culpa no sería de Ortega sino de quienes son incapaces de reconocer que los votos no les favorecieron y, además, se rehúsan a obedecer un mandato de las instituciones de nuestro país (en este caso, una decisión del Tribunal Electoral). Asimismo, si bien en el corto plazo el PRD resentiría la salida de Obrador y sus seguidores, también es cierto que, en el largo plazo, el perredismo está mejor sin López Obrador que con él: aunque es verdad que para muchos mexicanos el señor Obrador representó –y representa– una esperanza, también es cierto que su radicalismo y necedad han terminado por costarle, y mucho, al perredismo y a la izquierda en general.
Pero así como la llegada de Ortega a la presidencia del PRD es, por lo ya indicado, positiva, también es necesario dejar claro que parte de su comportamiento no ha sido lo que se esperaría de un político de su estatura. Por ejemplo, desde hace días, don Jesús repite hasta el cansancio que la decisión del Tribunal referente a la elección interna del PRD tiene que ser acatada porque se trata de una institución del Estado mexicano. Inclusive, argumenta que, en su momento, el PRD exigió la creación del Tribunal mismo, por lo que sería contradictorio que los perredistas no hagan caso de sus resoluciones. Muy bien: ¿dónde estaban estas palabras y esta actitud después de la elección de 2006? ¿Por qué cuando López Obrador desconoció los resultados del IFE (otra institución del Estado mexicano para cuya creación el PRD fue crucial) Ortega no declaró públicamente que había que respetarlos? ¿Por qué cuando el Tribunal Electoral confirmó la victoria de Felipe Calderón y, en consecuencia, López Obrador mandó al diablo a las instituciones, Ortega no defendió al Tribunal? Es más, ¿por qué Jesús Ortega no dice abiertamente, hoy mismo, que el Tribunal tuvo la razón y que el PRD sí perdió la elección presidencial de hace 2 años? ¿O será tal vez que el señor Jesús Ortega sólo acata lo que el Tribunal y las instituciones en general mandan cuando así conviene a sus intereses?
Otra cuestión relevante es que, en términos ideológicos, no está claro qué es lo que Jesús Ortega defiende. Por ejemplo, en las colaboraciones semanales que vierte en estas mismas páginas, no es posible apreciar lo que entiende por mercado, Estado, neoliberalismo, democracia, izquierda, derecha, etcétera. Por citar un ejemplo concreto, ¿qué quiere decir Ortega cuando sostiene que el país requiere una “izquierda inteligente”? ¿Es “inteligente” rehusarse a cambiar la Constitución nada más porque es la Constitución, es decir, sin analizar por qué sería conveniente hacerlo? ¿Es “inteligente” apoyar una reforma de PEMEX que dejó intacto al sindicato de la empresa? De igual forma, ¿qué es lo que está pensando Ortega cuando dice, como lo hizo en su editorial del día de ayer, que la izquierda es “la decidida lucha por la libertad, la democracia, el ejercicio de todos los derechos y, desde luego, el derecho a una vida digna y de bienestar”? ¿Significa esto que la derecha no lucha por la libertad, la democracia, el ejercicio de todos los derechos y por una vida digna y de bienestar? ¿Qué entiende Ortega, entonces, por “la derecha:” el fascismo?
El siguiente presidente del PRD será, pues, Jesús Ortega. Pensamos que esto es algo positivo en sí mismo. Sin embargo, lo sería inclusive más si el señor Ortega aclarara qué es exactamente lo que piensa así como por qué hoy sí defiende al Tribunal Electoral y hace dos años no lo hizo: sus nuevas responsabilidades así lo exigen.
jueves, noviembre 20, 2008
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